Expertos consultados por el New York Times afirman que no hay inconvenientes médicos en compartir la cama con mascotas (perros o gatos), siempre y cuando cumplan con controles veterinarios, desparasitación y no tengan pulgas o garrapatas.
Además, el dueño no debe tener alergias. La única consideración es la sensibilidad de los perros a los ruidos, que puede interrumpir el sueño del dueño, pero no representa un problema de salud.