La contaminación por mercurio proveniente de la minería en La Rinconada está afectando gravemente el ecosistema del lago Titicaca. Expertos estiman que se liberan unas 15 toneladas de mercurio al año en la región de Puno, contaminando el agua y afectando la vida acuática.
Habitantes como Felix han sido testigos de la muerte de peces y la degradación del lago, que se ha convertido en una "cloaca". Alrededor de 3 millones de personas viven en la cuenca del lago, y en pueblos cercanos como Coata, el 83% de los habitantes sufre intoxicación por metales pesados como mercurio y arsénico, afectando incluso las aguas subterráneas.
Juana, una residente, ha decidido no tener hijos debido al riesgo de daños neurológicos por metales pesados. Otros niños, como Antonio, de cuatro años, presentan retrasos en el desarrollo del lenguaje. La situación es crítica, con numerosos casos de intoxicación y daños a largo plazo.