Se profundiza en la relación entre la alimentación y la inflamación, un factor de riesgo para diversas enfermedades, incluyendo problemas de la piel como el acné.
Se advierte sobre el consumo de alimentos procesados y aditivos, que el cuerpo no reconoce y generan una respuesta de alerta e inflamación. El exceso de azúcar también se señala como un generador de oxidación e inflamación.
Se recomienda reducir el consumo de procesados y prestar atención a ciertos alimentos específicos que pueden ser inflamatorios en casos particulares, como el gluten y los lácteos, sugiriendo su disminución en la dieta para tratar el acné.