La panelista describió la situación de Lina, quien busca anular su matrimonio por iglesia con Eduardo Constantini para poder casarse con otra persona. Se planteó si esta decisión es de buen o mal gusto, considerando que la familia se encuentra dividida.
Se mencionó que Teresa Constantini, ex esposa de Eduardo, podría verse afectada por la pérdida del apellido, ya que lo ha utilizado para construir su identidad y carrera profesional. Jimena Campisi, por su parte, relató experiencias negativas con Teresa, incluyendo una solicitud de ADN para su hijo y un trato familiar poco cercano.
Campisi expresó que el apellido no debería definir el derecho de nadie y que la fama no debería estar ligada a él. También se comparó la situación con otros casos, como el de Andrea Frigerio, quien pudo conservar su apellido de casada tras separarse de su exmarido.
El debate giró en torno a si el apellido Constantini representa un estatus o una marca comercial, y cómo las decisiones personales pueden afectar la identidad y los derechos. Se destacó que el hijo de Jimena Campisi, a pesar de llevar el apellido Constantini, prefiere ser llamado Campisi, reflejando la importancia de la elección personal sobre la herencia familiar.