Se evalúa si el error de Flor Peña es uno de los más graves, y se cuestiona si dimensionó la gravedad de lo que estaba diciendo. Se observa que Peña se muestra dolida, pero se insiste en que estuvo mal lo que hicieron.
Se menciona que a otros periodistas consagrados también les ha pasado. Se comenta el comunicado de Nico Quiato, quien expresa indignación y pide una sanción, pero se interpreta que se "lava las manos" al no pedir disculpas directamente.