Se critica la difusión de información falsa, especialmente cuando se trata de figuras de alcance mundial como Messi, y se califica como una vergüenza y una falta de derecho.
Se compara la difusión de noticias falsas con la publicidad, sugiriendo que ambas pueden ser irresponsables si no se manejan con cuidado.
Se hace un llamado a la seriedad y profesionalismo al criticar al periodismo, evitando politizar los errores y centrándose en la calidad del trabajo realizado.