Se critica la falta de conducción en el gobierno, atribuida en gran medida a Manuel Adorni, quien se encuentra "en otra". Se menciona que Adorni no ha cumplido su promesa de retomar las conferencias de prensa y que su palabra está devaluada, al punto que los gobernadores no desean fotografiarse con él.
Se anticipa una posible fractura política, con un encuentro entre el radicalismo (representado por Santilli) y tres gobernadores, evidenciando la desconfianza hacia la figura de Adorni y la falta de cohesión interna en el gobierno.