El consumo de carne vacuna en Argentina ha caído un 6,1% en mayo en comparación con el año anterior, situándose en 47,5 kilos per cápita. Esta disminución se atribuye principalmente a la pérdida del poder adquisitivo de los argentinos.
A pesar de la caída en el consumo de carne vacuna, se observa un crecimiento en el consumo de pollo y cerdo. Curiosamente, algunos cortes de carne vacuna y hamburguesas congeladas experimentaron deflación en mayo, lo que podría influir en el consumo futuro.