El consumo de carne vacuna en Argentina ha experimentado una caída histórica, la más pronunciada en los últimos 20 años. Esta situación se enmarca en un contexto de constantes aumentos de precios, donde las carnes vacunas han registrado subas cercanas al 70% en el último año.
La disminución del consumo de carne vacuna es un reflejo de la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, lo que obliga a las familias a modificar sus hábitos de compra y buscar alternativas más económicas.