El mensaje central de la mañana enfatiza la deuda de gratitud que los creyentes tienen con Dios por la salvación recibida.
Se destaca la figura del apóstol Pablo como ejemplo de disposición total para predicar la palabra del Señor, sin importar el lugar.
La disposición a ir "del otro lado de la calle, del otro lado de la habitación, del otro lado del aula, de la oficina o del otro lado del mundo" se presenta como una respuesta a ese llamado divino.