Dos empleadas de un polirrubro en Pablo Podestá fueron asaltadas por un delincuente que se hizo pasar por cliente. El sujeto, tras pedir varios productos, sacó un arma de fuego y amenazó a las jóvenes, obligándolas a entregar el dinero de la caja y sus celulares.
Las víctimas, Erika y Naila, relataron el suceso con gran temor. Naila intentó esconder su celular, pero el delincuente la amenazó con el arma, mostrándole el tambor con balas y advirtiéndole que la mataría si no entregaba todo. La dueña del local, Pato, y la madre de una de las empleadas, Paola, expresaron su angustia y preocupación por la inseguridad en la zona.
El delincuente, que se sospecha es conocido en el barrio, huyó en una moto. Las empleadas, a pesar del shock, lograron identificarlo por un rasgo particular: tenía la cara golpeada. Además, se supo que el ladrón habría intentado vender uno de los celulares robados por Facebook, pidiendo 150 pesos por él.
Las víctimas manifestaron su cansancio ante la repetición de estos hechos delictivos y la dificultad para realizar denuncias, ya que a menudo los delincuentes son del barrio y amenazan con represalias. A pesar de la situación, el negocio familiar continúa operando con el esfuerzo de las mujeres que lo atienden.