Se afirma que solo aquellos que perseveran y buscan obtienen la unción, la presencia y la gracia del Espíritu Santo. Eliseo es presentado como ejemplo de alguien que se mantuvo firme y buscó activamente la bendición.
Se contrasta a quienes se quedan "mirando" los movimientos de Dios (sanidad, prosperidad) con aquellos que tienen la revelación y "arrebatan" ese movimiento espiritual, recibiéndolo en la medida en que buscan.