Una ex trabajadora sexual, identificada como Carla, brindó un testimonio exclusivo sobre el funcionamiento del bar "Guachita" en Córdoba, donde se ejercía la explotación sexual. Según su relato, Soledad, una mujer vinculada a Barrelier, regentaba el lugar y anotaba las salidas de las chicas.
Carla detalló que se ofrecían "servicios completos o comunes" y que ella solo realizaba servicios comunes por no gustarle los servicios anales u orales. Estos actos ocurrían en una habitación en el primer piso del local. Los clientes no eran del bar, sino "gente de plata y gente que tiene algún poder". Los pagos variaban según el servicio, pudiendo alcanzar entre 40.000 y 50.000 pesos por un servicio completo, mientras que Carla recibía 5.000 pesos, de los cuales 2.500 eran para Soledad.
La testigo también mencionó la presencia de menores de edad trabajando en el lugar, algunas de 17 y 18 años. Soledad, según Carla, manejaba la venta de drogas, los pagos a proveedores y a las bandas de música que actuaban en el bar. Ludmila, la pareja de Barrelier, se encargaba de la limpieza y el servicio en el bar.