La isla de Creta se encuentra en la primera línea del debate migratorio en Europa, similar a la crisis de 2015-2016. Grecia busca establecer centros conjuntos de retorno y tránsito con países como Holanda, Dinamarca, Alemania y Austria, tras la aprobación de nuevas reglas europeas que permiten enviar a migrantes a terceros países.
Esta medida, que busca gestionar la llegada de migrantes, ha sido denunciada por organizaciones de derechos humanos por su potencial de abuso. El debate en Grecia no solo se centra en dónde alojar a los migrantes, sino también en quién asume el costo político y económico de esta crisis que Europa aún no logra resolver.