Se registraron intensos ataques en Ucrania, con especial foco en Kiev, donde un monasterio ortodoxo del siglo XI fue alcanzado. Mientras Ucrania atribuye el hecho a ataques rusos, Rusia sostiene que se trató de un misil Patriot estadounidense mal dirigido. Las explosiones en la capital ucraniana evidencian la continuidad y crudeza del conflicto.
Este suceso ocurre en vísperas de una reunión de líderes europeos en Francia, donde se abordará la guerra en Ucrania. Paralelamente, Europa se prepara ante la posibilidad de una expansión del conflicto, con países como Lituania y Noruega rehabilitando refugios antiaéreos. La tensión se incrementa con declaraciones de Putin sobre una posible guerra con la OTAN y Europa.