En la selva misionera, una comunidad de 40 familias con más de 40 hijos carece de una escuela cercana. Los padres construyeron una escuela con sus propias manos y recursos, pero permanece vacía porque el Estado aún no ha designado un maestro.
Los padres se ven obligados a recorrer largas distancias para que sus hijos asistan a la escuela una vez por semana. A pesar de haber construido la escuela y de haber realizado eventos para recaudar fondos, la falta de un maestro designado por el gobierno provincial impide el funcionamiento regular de la institución educativa.