En el corazón de la selva misionera, 70 familias de colonos construyeron con sus propias manos y recursos una escuela para sus más de 40 hijos, ante la falta de una institución educativa cercana y la lentitud de los trámites gubernamentales.
A pesar de haber recaudado fondos mediante eventos y rifas, la escuela permanece vacía ya que el Ministerio de Educación provincial aún no ha designado un maestro. Los padres expresan su frustración ante la demora, que podría extenderse hasta dos años, y están dispuestos a cumplir con los requisitos necesarios para alojar al docente.