El cultivo del orégano se realiza principalmente a partir de estacas obtenidas de plantas madres, un método que asegura la continuidad de las características deseadas. La plantación se lleva a cabo generalmente en marzo, tras la cosecha de diciembre y enero, aprovechando el fin de los calores del verano.
El proceso de plantación es manual y requiere cuidado, especialmente en la hidratación de las estacas para favorecer el enraizamiento y el inicio del crecimiento. Esta técnica asegura la calidad y el desarrollo óptimo de la planta.