En Colombia, el proceso de gestación subrogada se inicia generalmente en clínicas de fertilidad o bufetes de abogados que actúan como intermediarios. Estas entidades reclutan gestantes y las conectan con los "padres intencionales", recibiendo la mayor parte del pago y entregando sumas fraccionadas a la gestante, además de supervisar médicamente el embarazo.
Para ser gestante, se requiere ser mayor de edad, haber tenido un hijo, gozar de buena salud y declarar fines altruistas, aunque muchas pasan por evaluaciones psicológicas. Tras la transferencia de embriones fecundados en laboratorio, la gestante lleva el embarazo bajo supervisión. Legalmente, se presenta una demanda de impugnación de maternidad, y mediante pruebas de ADN se demuestra que la gestante no aportó material genético, permitiendo al padre intencional registrar al bebé.