En Ecuador, los corazones de María y Jesús son considerados símbolos de protección del país. La estructura de la Basílica de Quito, que alberga estos símbolos, se relaciona con pasajes bíblicos del Apocalipsis, específicamente del capítulo 12.
Se narra la historia de la Virgen María, su hijo Jesús y la lucha contra el diablo, representado como una bestia con forma de serpiente y cabeza de dragón. Según el relato, la bestia ataca a la Virgen, pero es contenida por la "cadena de la justicia". Posteriormente, la bestia se libera y lanza un segundo ataque, pero la Virgen asciende al cielo con "alas de águila" para proteger a su hijo.
La estructura de la Basílica, además, incorpora cuatro elementos que representan a cuatro religiones diferentes, invitando a la reflexión y a la adivinanza por parte de los espectadores.