María Angélica reflexiona sobre la duda que tuvo en el pasado acerca de traer hijos al mundo, ante la gravedad del cambio climático. Esta preocupación la llevó a cuestionar la falta de acción global para reducir las emisiones de CO2.
La científica critica la inacción de las generaciones adultas, quienes, según ella, han impedido los cambios necesarios y han actuado como si los recursos naturales fueran infinitos. Sin embargo, muestra optimismo en la generación Z, a la que considera más consciente y dispuesta a generar transformaciones.
Confía en que la juventud actual, con una mirada más clara sobre sus prioridades, impulsará los cambios necesarios para enfrentar la crisis climática, a pesar de las dificultades impuestas por las generaciones anteriores.