Los bloqueos en Bolivia, organizados por la Central Obrera Boliviana, continúan afectando el suministro de medicamentos y alimentos, especialmente para pacientes con cáncer y enfermedades crónicas. Las pérdidas económicas ya superan los 1.500 millones de dólares desde el inicio de las protestas, que han dejado un saldo de 16 muertos y numerosos detenidos.
La Central Obrera Boliviana propuso al gobierno de Luis Arce una hoja de ruta con ocho ejes para negociar el levantamiento de los bloqueos y pacificar el país. Entre las exigencias se encuentra la no judicialización de las protestas. El gobierno ha manifestado que la mesa de diálogo está abierta.