Se comparó la resistencia a la voluntad de Dios con la de Saulo de Tarso, enfatizando que ceder y preguntar "¿qué quieres que haga, Señor?" es el camino a la bendición.
Se habló de la importancia de la autoridad divina para atar y reprender todo mal que causa enfermedades físicas y mentales, oprimiendo a las personas.
Se instruyó sobre cómo expulsar espíritus perturbadores de tentación, ira y enemistad, y se afirmó que el mal se irá si la persona se acerca a la luz y se libera del odio.