Marta relata cómo, a través de la perseverancia y la fe en Dios, logró pagar una deuda considerable y reconstruir su vida.
Comenzó con proyectos escritos en carpetas y asistiendo a las reuniones de los lunes en la iglesia. A raíz de esto, obtuvo un trabajo, pudo comprar vehículos, iniciar un negocio y terminar su casa.
Destaca que sus hijos también prosperaron y que su comunión con Dios fue fundamental para superar los problemas y lograr la prosperidad, atribuyendo todo a Él.