Rusia intensificó sus ataques contra Ucrania, bombardeando Kiev y dañando un histórico monasterio. Ucrania, por su parte, acusa a Rusia de utilizar un misil Patriot defectuoso para justificar el ataque al monasterio.
La situación económica y militar de Rusia es crítica, con altas bajas de soldados y dificultades para reclutar nuevos combatientes, a pesar de las ofertas económicas. Analistas temen que la debilidad rusa pueda llevar a decisiones extremas.
En paralelo, el presidente Putin se dirige a Francia para la cumbre del G7, en un contexto de bombardeos sobre Ucrania que envían un mensaje a las potencias europeas. Por otro lado, el presidente ucraniano Zelensky ha pedido tropas extranjeras para reforzar sus filas.