La invasión rusa a Ucrania ha superado la duración de la Primera Guerra Mundial, alcanzando los 1.571 días (4 años y 3 meses). Lo que Putin describió como una "operación militar especial" se ha convertido en una masacre prolongada.
Se estima que Rusia sufre entre 500 y 1000 bajas diarias, un costo humano altísimo debido a la falta de profesionalismo y el uso de tácticas anticuadas. El conflicto ha evolucionado tecnológicamente, pasando de guerra de trincheras a un enfrentamiento con drones y robots.
A pesar de los avances rusos iniciales, Ucrania ha resistido con apoyo de la OTAN, defendiendo ciudades clave como Kiev y Kharkiv. El conflicto, que no parece tener fin a corto plazo, se asemeja a la Primera Guerra Mundial en su desarrollo y duración.