La voluntad de Dios es que oremos pidiendo protección espiritual y para no entrar en tentación. Jesús mismo instruyó a sus discípulos en el Monte de los Olivos a orar para no caer en la "jaula del maligno".
Sin embargo, muchos creyentes descuidan esta oración, enfocándose en necesidades terrenales en lugar de la protección espiritual, a pesar de la advertencia de Jesús y la importancia que los apóstoles Pedro y Pablo dieron a la vigilancia y la oración constante.