Se analiza la creencia de Job de que las flechas envenenadas que sufría provenían de Dios. Sin embargo, se aclara que estas aflicciones eran en realidad obra de Satanás, quien buscaba engañar a Job haciéndole creer que Dios era el causante de su sufrimiento.
Se cita Job 6:4, donde él mismo expresa: "El Todopoderoso me ha derribado con sus flechas y el veneno de él infectan mi espíritu". Esto evidencia el engaño del diablo al atribuirle a Dios las tribulaciones que él mismo provocaba.