Comandos británicos de los Royal Marines abordaron un barco ruso en aguas internacionales, identificado como el Smithers, que transportaba crudo ruso y navegaba bajo bandera camerunesa.
El barco fue interceptado a 12 millas de las aguas británicas y llevado al puerto de Weymouth, donde se detuvo a toda su tripulación. Este incidente ocurre en el contexto de las sanciones económicas impuestas a Rusia por la invasión a Ucrania.
Aunque Rusia no ha emitido una protesta oficial, se reporta malestar interno por la acción británica, especialmente considerando la bandera camerunesa del buque.