Un devastador terremoto de magnitud 7,8 sacudió la isla de Mindanao, en Filipinas, dejando un saldo de decenas de muertos, cientos de heridos y numerosos desaparecidos. El sismo provocó el colapso de edificios, daños severos en viviendas y carreteras, y activó operaciones de rescate en diversas zonas, especialmente en la ciudad de General Santos.
Las múltiples réplicas del sismo complicaron las labores de búsqueda de sobrevivientes y mantuvieron en máxima alerta a la región. Las autoridades trabajan para recuperar la normalidad, mientras los afectados relatan la pérdida total de sus bienes y la reconstrucción de sus vidas desde cero.