Un violento terremoto de magnitud 7.8 sacudió Filipinas, dejando un saldo trágico de más de 32 muertos y 200 heridos. El sismo, con una profundidad escasa, provocó pánico y daños significativos en las edificaciones, varias de las cuales colapsaron.
Las imágenes muestran la devastación y el caos vivido por la población, con personas huyendo de sus hogares y escuelas. Se reportaron efectos de tsunami en las zonas costeras, y las alarmas se activaron para advertir del peligro.