El árbitro Wilton Sampaio volvió a ser centro de atención por su desempeño en inglés durante un partido de la Copa del Mundo. Las dificultades del árbitro para expresarse en el idioma universal generaron comparaciones con personajes de humor y cuestionamientos sobre la preparación de los árbitros para comunicarse eficazmente en instancias internacionales.
La situación planteó interrogantes sobre los protocolos de la FIFA y la necesidad de mejorar las habilidades lingüísticas de los árbitros para garantizar una comunicación clara y precisa en el campo de juego.