Un árbitro de Somalia, seleccionado para la Copa del Mundo, fue deportado por las autoridades estadounidenses al negársele el ingreso al país. El juez, de 33 años y con una intachable reputación en el arbitraje africano, arribó a un aeropuerto estadounidense y fue devuelto inmediatamente a Turquía.
La FIFA se muestra preocupada por el incidente migratorio, que sacude los pasillos de la organización. La explicación oficial de las autoridades estadounidenses alude a "preocupaciones durante el proceso de verificación", sin dar detalles específicos. Se cuestiona si este hecho podría tratarse de discriminación o racismo, y se espera una postura de la FIFA y otros actores del fútbol.