Gianni Infantino, presidente de la FIFA, se refirió a la deportación del árbitro somalí Omar Artán de Estados Unidos, afirmando que la organización "no es los reyes del mundo" y debe respetar las políticas migratorias de cada país.
Artán, quien fue impedido de ingresar a EE.UU. por supuestas "relaciones altamente peligrosas con gente sospechada de terrorismo", según la Casa Blanca, fue recibido como héroe en Mogadiscio, Somalia. La FIFA aclaró que son una organización deportiva y que hacen su mejor esfuerzo con los medios que tienen.
La situación generó tensión en la conferencia de prensa de Infantino, donde también se abordó la situación de Irán y su relación con Donald Trump. La FIFA se desmarcó de la decisión migratoria, dejando en claro que no pueden intervenir en decisiones soberanas de los países.