Se denuncia el brutal aumento del precio de la nafta, que en 2022 costaba $152 el litro y ahora supera los $2400, representando un incremento del 1480%. En el interior del país, el precio es aún mayor, superando los $2500.
Se compara este aumento con la caída del poder adquisitivo de los salarios y jubilaciones, evidenciando una política deliberada que beneficia a las empresas petroleras mientras perjudica a los trabajadores.