La policia bloqueaba carreteras en Belfast para contener la violencia anti-inmigrante por segunda noche consecutiva. Los disturbios se iniciaron tras un ataque con cuchillo que dejo a un hombre sin un ojo, cuyas imágenes circularon en redes sociales y provocaron llamados a protestas violentas.
Un ciudadano sudanés de 30 años fue acusado de intento de asesinato y quedo en prision preventiva. El primer ministro britanico, Keir Starmer, junto con politicos de Irlanda del Norte, condenaron los ataques perpetrados por matones contra minorias eticas.
Starmer advirtio que expulsar a la gente de sus casas no es la forma correcta de responder.