Los disturbios en Irlanda del Norte comenzaron tras la viralización de un video de un apuñalamiento en Belfast. La víctima fue trasladada al hospital con heridas graves y el sospechoso, un hombre sudanés de 30 años que solicitó asilo en 2023, fue acusado de intento de asesinato.
Las autoridades calificaron la violencia como inusitada, con viviendas, automóviles y un autobús incendiados por cientos de hombres enmascarados con consignas de "extranjeros fuera". La ministra de justicia de Irlanda del Norte señaló la clara motivación racista de los desórdenes, dirigidos contra inmigrantes africanos y otras minorías étnicas.
El primer ministro británico, Keir Starmer, y la ministra principal de Irlanda del Norte, Michelle O'Neill, condenaron la violencia. Por otro lado, el líder de Reform UK, Nigel Farage, opinó que el acusado no debería haber estado en el país, aunque aclaró que esto no justifica la violencia. Argumentó que los manifestantes son ciudadanos preocupados por la inmigración y la falta de respuesta gubernamental.