Belfast, históricamente marcada por el conflicto entre nacionalistas y fuerzas británicas, vive un nuevo ciclo de violencia. Tras la guerra de independencia y la división de Irlanda, la minoría católica en Irlanda del Norte, aglutinada en el movimiento Sinn Féin, continuó su lucha por la reunificación, con Belfast como epicentro de los choques.
El alzamiento del IRA Provisional en 1969 y el trágico "Domingo Sangriento" en Londonderry intensificaron el conflicto armado con el Reino Unido. Aunque el acuerdo de paz de 1998 y el desarme del IRA buscaron la desescalada, la tensión política y religiosa persiste.
En los últimos años, Belfast ha sido escenario de disturbios motivados por un sentimiento anti-inmigración, exacerbado recientemente por un apuñalamiento atribuido a un ciudadano argentino, lo que demuestra que las tensiones en la región, aunque con nuevas causas, continúan latentes.