La inflación en Estados Unidos alcanzó el 4,2%, lo que podría llevar a la FED a subir las tasas de interés. Esta medida tendría un impacto en el encarecimiento del crédito y podría derivar en una recesión global.
Se destaca que el aumento del precio de la energía repercute directamente en la inflación, afectando a los ciudadanos estadounidenses que enfrentan hipotecas, cuotas, universidad y créditos.