Se cuestiona la aspiración del gobierno al "modelo peruano" y se advierte sobre 18 meses de "cerrucho económico", con altibajos en la actividad. Se señala que la baja de la inflación se logra a costa de recesión, caída de ventas y consumo masivo, lo cual sostiene la ecuación de precios interna.
Se argumenta que la dinámica actual, con una actividad concentrada en pocos sectores y poca vinculación con el mercado interno, es una necesidad del modelo económico implementado. A pesar de declaraciones que sugieren un posible cambio de rumbo, se prevé que esta tendencia de "cerrucho" continúe.
Se enfatiza la urgencia de buscar una reacción y armar un plan alternativo de producción, como el "Plan Fénix", que ofrezca ideas concretas para generar alivio y no solo debates de posicionamientos políticos.