La administración Biden destinó 12 mil millones de dólares a incentivar los vehículos eléctricos, incluyendo el desarrollo de infraestructura de recarga. Un crédito fiscal de $7,500 estaba dirigido a hogares de bajos ingresos para compensar el mayor costo de estos vehículos.
Sin embargo, se descubrió una laguna legal en el leasing de vehículos eléctricos comerciales. Stephanie Valdés, de Cox Automotive, explicó que el crédito de $7,500 se aplicaba a los arrendamientos sin requisitos estrictos, lo que lo hizo muy atractivo para concesionarios y consumidores. Esto generó críticas de parte de los republicanos, quienes cuestionaron el uso de fondos públicos para incentivar una tecnología que, según ellos, debería ser competitiva por sí misma.
A nivel global, la electrificación avanza, pero la estrategia de Estados Unidos se ve afectada por cambios políticos. Volkswagen, por ejemplo, ha tenido que ajustar la producción de sus vehículos eléctricos en EE.UU. debido a la demanda, a pesar de su compromiso a largo plazo con la electrificación. La empresa perdió 500 millones de euros en esta adaptación.