La producción de vehículos eléctricos en Estados Unidos enfrenta dificultades, con suspensiones en modelos como el Ford Lightning y el Ram 1500 BEV, y la interrupción en la fabricación del ID4. Varios fabricantes están volviendo al motor de combustión interna.
La razón principal parece ser la suspensión de las ayudas a vehículos eléctricos introducidas por administraciones anteriores. El presidente Trump eliminó incentivos, lo que ha llevado a pérdidas multimillonarias para algunos fabricantes y ha generado controversia, especialmente en su disputa con Elon Musk sobre los subsidios.
A pesar de que el transporte es el sector que más contribuye a la contaminación en EE.UU., la política de subsidios a la electrificación se ha revertido. La administración Biden había destinado 12 mil millones de dólares para incentivar vehículos eléctricos, incluyendo créditos fiscales. Sin embargo, la decisión de Trump de eliminar estas ayudas ha frenado el avance.
La laguna legal del leasing de vehículos eléctricos comerciales permitió que alrededor de 1.4 millones de unidades fueran arrendadas entre 2023 y 2025 sin requisitos estrictos para obtener el descuento de $7,500. Para muchos republicanos, estos subsidios representaban un derroche de dinero público.