Una persona acude a Joyería El Tazador para tasar dos esclavas de oro, una rota y la otra abollada, además de una cadenita de seguridad y otra rota. Necesita venderlas para reponer una moto que le robaron y que utilizaba para ir al trabajo.
En la joyería, se determina que las piezas se valorarán como metal, ya que están rotas y no tienen un diseño particular. Se tasan las esclavas y cadenas en un millón quinientos mil pesos, monto que la persona considera suficiente para comprar una moto nueva. Se acuerda realizar el pago mediante transferencia bancaria.