El primer ministro británico, Keir Starmer, se refirió al apuñalamiento de un hombre en Irlanda del Norte, calificando los actos de violencia e incendios provocados que siguieron como totalmente injustificables, aunque reconoció la indignación ciudadana por el ataque inicial.
Paralelamente, Francia está conmocionada por el femicidio de una niña de 11 años, cuyo presunto agresor sería el padre de un compañero de escuela. La líder de extrema derecha francesa, Marine Le Pen, se pronunció al respecto.