Jugadores de la selección de Senegal fueron sometidos a una humillante requisa en San Antonio, Estados Unidos, antes de disputar la Copa del Mundo. Les hicieron quitarse el calzado, cinturones y revisar sus pertenencias de forma exhaustiva.
Se cuestiona la actitud discriminatoria de las autoridades estadounidenses, contrastando con el trato recibido por otras selecciones como Argentina, Noruega o Alemania. La FIFA, a pesar de las quejas, se declara no poder intervenir en asuntos internos de EE. UU.