Estados Unidos acusó a Irán de demorar las negociaciones y advirtió sobre futuras consecuencias, tras un nuevo intercambio de ataques a pesar del alto el fuego. El Comando Central de EE.UU. informó bombardeos contra objetivos estratégicos iraníes cerca del Estrecho de Hormuz.
Irán, por su parte, lanzó misiles contra instalaciones militares estadounidenses en Bahréin y Jordania, calificando la acción como represalia por el derribo de un helicóptero Apache. La Guardia Revolucionaria iraní afirmó haber destruido objetivos clave, incluyendo refugios para F-35 y centros de mando.