La tensión en Medio Oriente se agrava tras nueve semanas de tregua, con un ataque de Irán sobre Israel que escaló la situación. Donald Trump inicialmente pidió cautela, pero tras el derribo de un helicóptero de EE.UU. por parte de Irán, cambió su postura, anunciando represalias contra objetivos iraníes.
La respuesta de EE.UU. fue contundente, atacando objetivos en Irán. Irán, a su vez, respondió atacando a tres países árabes. Trump declaró que Irán deberá "pagar el precio por no negociar", lo que sugiere una posible reanudación de las acciones bélicas y una mayor involucración de Estados Unidos en el conflicto.
La situación genera incertidumbre y EE.UU. parece no tener una estrategia clara para frenar la escalada. Israel se mantiene expectante y preparado para reanudar combates. La posibilidad de un acuerdo de último momento es incierta, y la dinámica de ataques cruzados dificulta la percepción de una tregua real.
Como consecuencia de la inestabilidad, el precio del petróleo, que se había estabilizado en torno a los 90 dólares, experimentó una leve suba, alcanzando casi 93 dólares, reflejando la preocupación del mercado ante la falta de un acuerdo cercano.