Estados Unidos atacó bases estadounidenses en Jordania y el Golfo Pérsico como respuesta al derribo de un helicóptero militar norteamericano en el estrecho de Ormuz. Irán, por su parte, respondió atacando bases en Kuwait y Bahréin.
La tensión en la región escala tras los bombardeos de Teherán. La República Islámica reafirmó su derecho a la defensa y advirtió a los países del Golfo. Donald Trump había amenazado con represalias por el ataque.