Combatir el sedentarismo y promover la actividad física son claves para prevenir y tratar la obesidad y el sobrepeso, especialmente en niños y adolescentes. Se recomienda incorporar hábitos antisedentarios desde el hogar, fomentando la movilidad constante.
La actividad física debe ser cotidiana y adaptada a la edad. Para los niños, se sugiere al menos una hora diaria de actividad moderada a intensa, incluyendo ejercicios de fuerza con el propio peso corporal. En adultos, sumar pequeñas actividades diarias, como subir escaleras o caminar, contribuye a un estilo de vida más activo.
La revisión de los hábitos alimentarios, priorizando alimentos naturales y reduciendo el consumo de ultraprocesados, es igualmente crucial. Fomentar estos cambios de manera progresiva y realista es fundamental para lograr resultados sostenibles y mejorar la calidad de vida.