Se explica que el tratamiento de la información en casos de menores desaparecidos es más precavido, ya que no existe riesgo inminente y la menor ya se encuentra con su familia.
A diferencia del caso Agostina, donde se podían brindar mayores detalles, en este caso se evita hurgar en la intimidad de la menor, considerando que la investigación del entorno familiar es un trabajo para la justicia, psicólogos y pedagogos.